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Códice Xólotl

En la actualidad, el Códice Xólotl se conserva con el numero 1 y 10, bajo el título de “Historia Chichimeca” en la colección Aubin-Goupil de la Biblioteca Nacional de Paris.

El primer dato que se tiene de él y por el cual se ha procurado interpretar los glifos del códice está en los escritos que nos aporta don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (c. 1578-1650), historiador y traductor mexicano, descendiente directo del soberano Ixtlilxóchitl II de Texcoco. Él nos dice del códice que fue pintado por dos caballeros en la época de Nezahualcóyotl, después de la conquista, posiblemente a mediados del siglo XVI (posterior a la llegada de Hernán Cortés a Tenochtitlán), ya que muestra una influencia europea (aunque sin dejar de lado el admirable estilo artístico de la región texcocana).

El códice está hecho en papel indígena (amatl) y cuenta con diez laminas que no tienen una secuencia lineal cronológica, aunque los relatos que contiene empiezan a referirse desde 1068 y terminan 1429. También en cada plancha y en casi la mayoría de los glifos, aparecen breves líneas en náhuatl, de las que se piensa pidieron haber sido agregadas por Alva Ixtlilxóchitl. Todas y cada una de las láminas nos relatan la historia de Xólotl y su descendencia, conjugando la escritura alfabética náhuatl con los glifos; comienzan por contar cómo fue la llegada de los chichimecas de Xólotl a Tula, cómo el pueblo comenzó a entrar en contacto con los pocos habitantes toltecas (que no migraron en “la destrucción de los toltecas” como dice Ixtlilxóchitl ) y cómo poco a poco se fueron legitimando y apropiándose de su cultura luego de que los chichimecas desposaban a las mujeres toltecas. Estos matrimonios tenían como fin la consolidación de ambas culturas, además de las genealogías posteriores a los enlaces y los repartos de tierra tributados entre señores.

El ejemplo más evidente de este hecho se observa, según Mariano Veytia: “Cuando Xólotl buscó esposa para su hijo Nopaltzin y escogió a la nieta del gran rey tolteca Topiltzin, hija de Pochotl, llamada Azcaxóchitl”

Los glifos del códice mencionan muchos nombres y lugares importantes a nivel histórico, como Tenayuca, Texcoco, Xochimilco, Tlatelolco, Azcapotzalco, Iztapalapa, Tlalnepantla, entre otros. Sin embargo, también le suma valor a otros lugares aledaños y a los habitantes que no dependieron del linaje de Xólotl, pero estuvieron en estrecha relación con él y sus descendientes, como su hijo Nopaltzin (aunque el códice no asegura que Nopaltzin fuera su hijo), su nieto Quinantzin y otros soberanos como Techotlalatzin, Ixtlilxóchitl y Nezahualcoyotl.

De acuerdo con el códice, la historia de nuestra región comienza así: Hacia finales del siglo XII, un grupo de chichimecas venidos de un lugar del Norte llamado Amequemecan, liderados por el jefe tribal Xólotl y por su hijo Nopaltzin, tomaron la difícil decisión de abandonar su sitio de residencia y partir hacia el Sur, con la finalidad de emprender una búsqueda exhaustiva de nuevas tierras. Se trataba de terrenos que se adecuaran mejor a sus necesidades y que les brindaran mejores clima y alimento. Es posible que el lugar idóneo para su subsistencia se hallara en alguna parte del Valle de México, así que, sin más, llevando consigo a su ejército, mujeres y niños, comenzaron la larga y sinuosa procesión.

Luego de dieciocho largos meses de peregrinar, el rey y su tribu por fin encontraron un lugar cálido y seguro denominado “El Tepenene”, en donde tomaron un breve descanso para reponerse y continuar el viaje que, posteriormente, los llevaría al encuentro de un lugar con pirámides y templos en completa ruina. El nombre de este lugar era Tula o Tollan, a él llegaron el año 1172 o 5 Pedernal, de acuerdo con el calendario indígena.

Aunque las condiciones de Tula no eran malas para instalarse, el pueblo sentía que debía seguir explorando y encontrar un lugar mejor para establecerse. Así que, sin rumbo fijo, prosiguieron la caminata. A su paso se encontraron con Mixquiahuala y más adelante pasaría algo extraordinario, pues descubrieron Actopan.

En Actopan, Xólotl y su gente se maravillaron ante sus cavernas que eran adecuadas para asentarse. A este sitio se le denominó Xoloque, en el año 5 Tecpalt.

Fue así que mientras el pueblo se instalaba en Xoloque, Xólotl planeaba el envío de Acatómatl, uno de sus vasallos, para que siguiera explorando en las orillas de los lagos y descubriera de donde provenían el humo y las señales de habitantes vistos desde lejos. En efecto, había algunos grupos toltecas (los que abandonaron Tula o Tollan) en esa región, los cuales andaban dispersos alrededor del valle (estos conjuntos con posteridad ayudarían al pueblo de Xólotl a apropiarse de sus costumbres, que eran mucho más avanzadas).

Así pues, tras indagar por los alrededores, Xólotl activaba sus pasos junto a su sucesor, Nopaltzin, a los demás familiares y a algunos guerreros para ver de qué manera abastecían a su grupo de alimento. Al avanzar en su revisión del lugar, el grupo se encontró con cinco cerros. De acuerdo con el códice, se hizo una división por grupos que se fueron instalando en cada uno de estos, para no perder de vista las posibilidades de colonización. Los cerros de que se habla aquí eran el de Zempoallan, Tepepulco, Oztotl, Tecpatepec y un cerro con la cabeza de una mujer que representaba a Tonan (“nuestra madre”).

En este punto, sucedió también que Nopalzin, hijo de Xólotl tomó la decisión de seguir explorando el valle por su cuenta, así que solo le pidió a su padre que le diera la mitad de la tribu para que le acompañara. Sin dudarlo, Nopaltzin comenzó su propia búsqueda para encontrar tierras más Sur. A su paso se topó con un conjunto de cuevas como la de Oztotipac (rodeada de cerros como los de Cuauhyácatl y Quauhiácatl); y las de Tepetlaoxtoc y Tzinacanoztoc (“en la cueva de los murciélagos”).

Mas adelante y luego de un breve avance, se halló con una montaña, la más alta de la región, la sierra de Tlaloc, desde donde se podían percibir con claridad las ruinas que habían dejado los antiguos habitantes. La vista era tan impresionante que desde lejos podía apreciarse Texcoco, así que Nopaltzin se decidió a partir hacia ese lugar.

Mientras se dirigía a Texcoco, Nopaltzin encontró Huexotla, Cohuatlychan, Tlalzalan, Coyohuacan y Chapultepec. A la par que esto acontecía, Xólotl permanecía en Tepeapulco a la espera de su hijo y mientras el rey chichimeca esperaba, mandaba a otros miembros de su pueblo a inspeccionar lugares más al Occidente. Así pues, la tierra que encontraron y de la que hicieron referencia como la “tierra buena y muy dispuesta para su morada” era Tenayuca Oztopolco (Tenayuca significa “lugar con muros “o “lugar fortificado” y Oztopolco, lugar de muchas cuevas”).

Después de un tiempo, por fin se reencontraron padre e hijo junto con los seis vasallos que le acompañaban, éstos eran Acatomatl, Cuauhatlapal, Cozcacuauh, Tecpa, Iztaccuauhtli e Iztacmitl. Una vez reunidos decidieron partir en una nueva búsqueda.

El deslumbrante lugar que descubrieron y del que inmediatamente tomaron posesión fue la tierra tolteca llamada Tenayuca o Tenoyacan. En este sitio permanecieron por mucho tiempo, aunque el rey Xólotl, inquieto y perspicaz como era, sabía que no debía detenerse, que debía seguir descubriendo majestuosidades y conquistarlas para acrecentar su poderío y dominar el valle de México. Así que una vez más continuaron su marcha: por el poniente de Tenayuca se encontraron y dominaron la montaña de Xocotitlán. Por el Este recorrieron muchos cerros y montañas como Itzucan (sobre Culhuacán), Atlixcahuacan y Temalacayoacan (Puebla). Por el norte, siguieron siguieron apareciendo más montañas como la de Poyauhtécatl (el cofre de Perote en Veracruz) y la de Xiuhtecuhtitlan. También pasaron por Zacatlán, Cuauhchinango ( Huauchinango), Totoltepec (Tutotepec, todos ellos en Puebla), y manteniendo su errante caminar hacia Metztitlán, Cuaxquetzaloyan, Atotonilco (en el estado de Hidalgo), y Cahuacan ( en el estado de México), hasta regresar nuevamente a Tenayuca, donde justamente en la cumbre del cerro El Tenayo fue que contemplaron una tierra fértil y un hermoso valle en la “ más acomodada tierra” y el pueblo se decidió a hacer construcciones ceremoniales ahí donde se formaría una capital política que incluiría, hasta los lugares más alejados hacia el norte, a Atotonilco (actual estado de Guanajuato) para conformarse la zona conocida como Chichimecatlalli, o “ heredad de los chichimecas” (según Torquemada) o tierra en que fueron fuertes y numerosos los chichimecas.

Xólotl y su reinado.

Después de un tiempo de establecidos en el Valle de México y con 47 años en Tenayuca, Xólotl y su esposa Tomiyauh, junto con sus hijos, Nopaltzin, Cihuaxóchitl y Cuetlaxóchitl, empezaron a disfrutar de la estabilidad y la paz que se respiraba en su poderío. Poco a poco la vida sedentaria los impregnaba y Texcoco y Cohuatlichan (Acolhuacan) eran los lugares más cercanos a los que se trasladaban. Con facilidad los vasallos chichimecas comenzaron a desposar a las mujeres toltecas, acrecentando así la población y las relaciones de poder. Algunas de estas familias, resultado de los numerosos casamientos chichimeca-toltecas, fueron los que se mencionan a continuación.

Nahuayótl

Fue uno de los más importantes vasallos de Xólotl, tomo por esposa a Iztacpantzin (hija de Pixahua, otro señor importante que heredó el trono en el año I Tochtli). De su casamiento nacieron una hija y un hijo. La hija, más adelante se comprometería con Pochotl, hijo del gran rey tolteca, Topiltzin y su hijo de nombre Chalchiuhtlanetzin o Chalchiuitlatonac, sería el señor de Tlalmanalco y se casaría con Cohuaxochitzin, con quien tendría seis hijos: Tecihuatzin, Xiloxóchitl, Tlaltepantzin, Chalchihuhcihuatzin, Cohuatl y Texóchitl. Asu vez, Xiloxóchitl, la segunda hija se iría a Cholula para ser esposa de Izcax (hijo de la señora de Tula y del sacerdote de Cholula) y Chalchiuhcihuazco se casaría con Cozcacuah.

Axopal

Se casó con un señor importante de donde nació su primer hijo, Chicometecpatl, que más adelante también se posesionaría de otros señoríos.

Acatómatl

Quien ayudó a Xólotl a explorar el valle de México, se casó con una mujer llamada Cohuazanac y le fue otorgado el territorio Zohuatepec.

Pochotl

Vivió en Cuauhtitenco, lugar cercano a Tula. Se casó con Toxochipantzin y de dicho matrimonio nacieron cinco niños entre ellos Achotometl, Aztaxóchitzin (que murió a los veinte años) e Iztactzontzin.

Aculhua, Chiconcuauh y Tzontecoma

Los mejores enlaces matrimoniales, que determinaron la división de los territorios del valle y la conformación de grandes centros de poder, fuero los de los nuevos jefes que venían de tribus migratorias llegadas desde Michoacán al Valle de México, hombres, según la descripción de “mucha fuerza y opulencia”, (según Torquemada) que hablaban una lengua diferente y tenían características muy distintas a las de los chichimecas, con deidades y una religión bien definida. Los Acolhuas llegaron divididos en tres grupos y cada uno tenía su caudillo y su señor. Éstos fueron directamente con Xólotl para que los admitiese en su señorío y les diera tierras para poblar. A Xólotl le agradaron mucho estos hombres, así que decidió hacer un pacto de amistad con ellos y darles territorios a tres de sus hermanos y señores principales, además de sus tres hijas en matrimonio. Así pues, los nuevos yernos de Xólotl recibieron un señorío diferente y pueblos más poderosos que Tenayuca. En primer lugar, al mayor de los hermanos llamado Aculhua, casó con la segunda hija de Xólotl, Cuetlaxochitzin y tuvieron un hijo de nombre Tezozómoc, a él su suegro le obsequió Azcapotzalco como cabecera de los Tepanecas. A Chiconcuauh le dio Xaltocan, como cabecera de los otomíes, éste se casó con Cihuaxóchitl, la otra hija de Xólotl y tuvo con ella tres hijos. Al más joven, llamado Tzontecoma, le fue otorgado el señorío de Cohuatlychan, pero se desconoce el nombre de su esposa. Con estos hechos se ponían los cimientos de los centros de poder más importantes, luego de la caída de Tula y antes del ascenso al poder de la triple Alianza (formada por México-Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan). Luego de años de residir en Tenayuca, Xólotl decidió mudarse a Texcoco (que se encontraba al otro lado del lago), dejando a sus allegados al cuidado de sus territorios. Este cambio de residencia no fue una buena opción, pues, aunque se hizo de fama y poder, también recaían sobre él fuertes envidias y recelos, a tal grado que incluso intentaron asesinarlo. Este acontecimiento lo marcó de manera decisiva para retornar a Tenayuca, lugar del que no debió salir y en el que moriría repentinamente en 1232 (o 13 Pedernal). Para finalizar, puede decirse de Xólotl que gracias a él y a sus seguidores los chichimecas, los otomíes y los Tepanecas (y también para algunos mexicas), Tenayuca se mantuvo como la cuna de las casas reinantes y pudo conformar lo que fue y es el municipio de Tlalnepantla.

Sucesores de Xólotl

Luego de ver cómo el reinado de Xólotl se dividía compartiendo gobierno con varios señores alrededor del valle de México, de forma apresurada la descendencia de estos reyes se preparaba para tomar la dirección de los reinados, creando guerras de poder que acrecentaran su poderío para transformarla historia política, económica y social del valle.

Nopaltzin

Hijo del gran rey Xólotl pasó a la posteridad no sólo por su nobleza o porque gobernó durante 32 años a su pueblo sin trastornos y pacíficamente, sino también porque nunca olvidó sus raíces ni su cultura nómadas, ya que la caza continuó siendo hasta el final de sus días su sustento, aunque no dejo de adecuarse a las nuevas formas de organización que los nacientes reinos sedentarios le enseñaban, como la agricultura. Se puede ver un vivo ejemplo de esto, en los campos de cultivo aparecidos en el vigésimo séptimo año de su reinado en Chalco, Zohuatepec, Tlalzallan-Tlallanoztoc y en otros lugares. Luego de que Nopaltzin se casara con Azcaxochitlzin, hija de Pochotl y nieta de Topiltzin de Tula, comenzó a sentir que había llegado el momento para exigirle a su padre Xólotl (que en ese momento aún gobernaba grandes provincias del valle de México como Tepepulco, Zempoallan y Tulancingo) que le diera su propio señorío como patrimonio para sus hijos. Así que, tras viajar a Texcoco, la residencia de su padre, Nopaltzin consiguió con éxito para su hijo Toxtequihuatzin, los poblados de Zacatlán y Atecatzin, Tenamitec y para Tlotzin-Pochotl (sucesor al gobierno de Tenoyacan) consiguió Tlatzallan-Tlalanoztoc. Éste último por ser primogénito de Nopaltziny heredero al trono, se casó con Pachxochitlzin, nieta de Chalchiuhtlatonae, un importante vasallo, con quien tuvo seis hijos: Malinalxohitzin, Azcaxochitzin (quien se casó con el señor de Tlalnepantla), Quinatzin, Nopaltzin-Cuetlaxihui, Tochintecuhtli y Xiuquetzaltzin.

Tlotzin

Tlotzin se casó con Pachxochitzin, hija de un señor de Chalco llamado Cuahuatlal y tuvieron seis hijos: Xiuhquetzal, Tochin, Nopaltzin Cuetlachihuitzin, Quinatzin Tlatecatzin, Malinalxochitl (quien se casó con Tlacotzin, señor de Coatlichan, de donde se desprendió el derecho para gobernar Acolhuacan) y la sexta fue una mujer de la que se desconoce el nombre. En 1270, poco antes de morir Tlotzin, se desataron conflictos internos en Acolhuacan, donde la capital Coatlichan, fue reclamada por Yacanex, señor de Tepetlaoxtoc, que pretendía usurpárselo a Huetzin, legitimo heredero al trono de Tlotzin. En 1272, con el ascenso de Quinatzin al poder, el conflicto llegó a su clímax: Yacanex formó alianza con los señoríos otomíanos de Metztitlan, Totoltepec y Tepepolco (gobernados por Ocotoch, Coacuech y Zacatitechcochi, respectivamente), mientras que Huetzin era apoyado por sus tios, Quinatzin y Nopaltzin, además intervino en el conflicto, un contingente guiado por el hijo del tlatoani de Cuahuacan, de nombre Tochinteuctli (no debe confundirse éste con el otro tío de Huetzin). La batalla final tuvo lugar en cuatro frentes distintos, en Chicuhnauhtlan (Chiconautla), defendido por Yacanex y atacado por Tochinteuctli, quien mato al instigador de la revuelta; en Patlachiuhcan (Pachuca) se atrincheró Coacuech y Huetzin rompió el cerco alcanzando la victoria; en Zoltepec se fortificó Ocotoch, pero fue capturado y muerto por Nopaltzin, quien emocionado persiguió al último reducto de sus enemigos hasta llegar casi a Tolantzinco, cayendo en una emboscada de la que no pudo salir con vida y en Cuaximalco, lugar muy cercano a Tepepolco,fue arrasado por Quinatzin.

Quinatzin

Hijo de Tlotzin Potlotl, nieto de Nopaltzin, bisnieto de Xólotl y cuarto rey de los chichimecas de Tenayuca, ascendió al trono probablemente en el año 1298 para gobernar a los chichimecas durante un periodo de ochenta años. Quinatzin ya no quiso vivir en Tenayuca, por lo que dejó su gobierno a cargo de su tío Tenancacaltzin, mientras él trasladaba la capital de Tenayuca a Texcoco, la cual para ese entonces ya era más cómoda, contaba con más comodidades y estaba mayormente poblada. Además, emprendió una política de reorganización interna, hizo mejoras en la agricultura, se emparentó con los acolhuas (de Texcoco), quienes lo ayudaron a formar una sola nación y a adoptar el gentilicio de “acolhua”. También se enfrentó a la invasión de los nuevos pueblos como los tlailotlaques y los chimalpanecas y combatió contra los de Totoltepec y Metztitlán. Estas batallas fueron muy duras, ya que participaron la mayoría de los señores y reyes del Valle de México, quienes defendiéndose con sus armas hacían historia. Los guerreros que se enfrentaron en esta lucha fueron: Tlacaximaltzin, señor de Chalco, quien peleó por Zayollan; Toxami, señor de Tlalpiltepec, quien fue en contra de Huaxtepec; mientras Quinantzin hacía la guerra contra los de Totolapan; Amitzin de Chalco-Atenco, la hacía sobre los de Muzquiz y Acatlán y Mixcohuatl y Acamapichtli, también peleaban. El resultado de estas guerras fue que los señores y reyes del Valle lograron extender sus dominios, a costa de muchas vidas. Por ejemplo, la de Nopaltzin, quien resultó prisionero y asesinado por los de Tulantzinco. También Tochintecutli murió junto con su hijo Quiauhtzin y su esposa. En Chalco murió Tlacaximaltzin y también se halló el cadáver de Amitzin, de Chalc-Atenco y finalmente, Quinantzin, que murió en el año 8 Calli. Su esposa fue Cuauhcihuatzin y procrearon a Chicomatzin, Memoxotzin, Matzicotlzin Tochintecutli y Techotlalatzin, este último, su sucesor.

Xaltocan y Acolhua

Después de un tiempo en que el tío de Quinantzin (nieto de Xólotl), de nombre Tenancaltzin, se ocupara de Tenayuca, súbitamente comenzó a ser alcanzado por el predominio de Xaltocan en el valle, quien se apoderó de los señoríos de Tenayuca y de Teocalhueyacan (entre los años 1220 y 1398). Por otro lado, los Tepanecas (aquellos que se asentaron en Azcapotzalco) comandados por el yerno mayor de Xólotl, Acolhua, empezaron a alcanzar una fuerza militar muy importante, a tal grado que substituyeron a Xaltocan en el dominio, sometiéndolo junto con su pueblo, los otomíes, en 1395. Fue con este triunfo como los Tepanecas se convirtieron en los principales dirigentes y comenzaron a imponer sus reglas a los demás pueblos, les exigían mayores tributos y despojaban de tierras, alcanzaron así su máxima supremacía con el segundo señor de Azcapotzalco (continuador de Acolhua), Tezozómoc.

Tezozómoc e Ixtlilxochitl

Hijo de Azcapotzalco, Tezozómoc le sucedió en el trono. De 1409 a 1427 tuvieron lugar los mejores años de su gobierno. Se caso con Cauhlchiuhcozcatzin y tuvieron seis hijos: Maxtla, Tecuhtlipiltzin, Tayatzin, Cuetlachcihuatzin (quien se casó con Tlatocatzacuilotzin, señor de Acolman), Cuetlaxochintzin (quien se casó con Xilomantzin de Culhuacan) y Papaloxochitzin, esposa de Opantecutli, con quien procreó a Acamapichtli (igual que el rey de Tenochtitlan), Epcoatl (o Mixcohuatl) y una hija (cuyo nombre no se ve con claridad en el códice). El gobierno de Tezozómoc no brilló por su tranquilidad ( a diferencia de otros como el de Nopaltzin), ya que su ambición de expansión territorial le ocasionó un tremendo resentimiento con Ixtlilxóchitl, señor de Texcoco, quien no sólo no quiso tomar a su hija Tecpaxóchitl como legitima esposa, sino que además le estorbaba para engrandecer su preponderancia:}; razón por la cual tuvo que armar una conspiración de la mano de Chimalpopoca de Tenochtitlan y Tlacateotzin de Tlaltelolco, en contra de Ixtlilxóchitl Ometochtli (quien desde su nacimiento estaba destinado a gobernar los pueblos de Tepepolco, Tepetlaoxtoc, Teotihuacán, Tezoyucan, Tepechpan, Chiuhnauhtlan, Cuextecaichoyan, Tlalaxapan, Tizayocan, Ahuatepec, Axapocho y Cuauhtlatzinco), para quitarle sus derechos como monarca chichimeca y arrebatarle sus tierras. El ejercito formado por estos señores fue muy numeroso y fuerte, se les aliaron, además, los pueblos de Tlacopan, Coyohuacan, Culhuacán, Xochimilco, Cuitláhuac, Mixquic, Iztapalapan, Mexicaltzingo y Huitzilopochco. Mientras crecía el ejército y las batallas empezaban, Ixtlilxóchitl mirando el peligro, se hizo acompañar de sus fieles seguidores como Totzintzin, de Tepopula; Omaca, de Tlalmanalco; Cacamatzin, de Chalco y Xayacamachantzin, de Huexotzinco y de otros generales para encargarse de proteger al pueblo y delimitar las fronteras para su protección. A Tochintecuhtli, quien fue nombrado general del ejército, le tocó vigilar los limites hacia Chicuhnauhtlan; y a Ixcontzin, elegido general de las fuerzas se le asigno aguardar en el frente de Chalco. Ixtlilxóchitl tenía que apresurarse a darle fuerza a la guerra que se avecinaba y con la ayuda de los pueblos de Tollanzinco, Zempohualan, Tepepulco, Tlalanapan (Actopan), Tizayucan, Tepechpan, Tezoyocan, Tepetlaoxtoc, Chiautla, Cohuatlichan, Huexotla y Texcoco, entró en la guerra. Lo primero que hizo fue irrumpir en Xaltepec, Otompan, Axapuxco, Azquemeca, Temascalapan, Tula, Xilotepec, Citlaltepec, Tepozotlan y Cuauhtitlán. En este último lugar fue donde se encontrarían el guerrero acolhua con el guerrero tepaneca, aunque no sería la única ocasión. Más adelante, Tezozómoc con engaño y aguardando con un ejercitoen el bosque, le pidió a Ixtlilxóchitl hacer un juramento frente al pueblo, allá en Temamantla; pero Ixtlilxóchitl por principio desconfiado, consultó con sus vasallos y decidieron que quien iría a la cita fuera su hermano, Acatlotzin, acompañado por su ayo y maestro Huitzilihuitl y por Tequixquinahuacatzin, quienes sabían de antemano que Tezozómoc buscaría darle muerte al tlatoani acolhua, a pesar de lo cual estaban preparados para hacer el sacrificio por su monarca. Esta buena obra se llevaba a cabo, mientras Ixtlilxóchitl escapaba, sin embargo, fue atrapado por Tezozómoc y sus tropas, en donde le atravesó con una mortal lanza mientras su hijo Nezahualcóyotl, escondido entre las ramas de un árbol de capulín, contemplaba su triste muerte. Mientras que los antiguos pueblos vasallos de Ixtlilxóchitl, como Chiauhtla, Tezoyocan, Tepechpan,Acolman, Tepetlaoxtoc, Chicuhnauhtlan, Teotihuacán y Otumpan eran tomados por los Tepanecas y un general tomaba posesión de un templo antiguo de los toltecas, Nezahualcóyotl se escondía en el cerro de Cuauhyacac con su criado Huitziltetzin y el cadáver de Ixtlilxóchitl era recogido por Chichiquil en el año 4 Tochtli. Fue el mismo Chichiquil quien le colocó sus insignias reales y quemó su cuerpo. En tanto, en el pueblo de Ixtlilxóchitl también acontecía que, desde los cuatro puntos de Texcoco, Tlailotlacan, Chimalpan, Colhuacan y Mexicapan, junto con los de Tlaxcalla y Huexotzinco, Ixtapalalocan, Zohuatepec, Cohuatepec, Cohuatlichan, Huexotla, Tepetlanexco, Tezapan, Chiauhtla, Tepetlaoxtoc y Xalatzinco los habitantes tuvieron que abandonar sus pueblos, huyendo de los Tepanecas, a la par que las nuevas tribus se asentaban y hacían sus casas con techos de paja. En el año 6 Tecpal, luego de que Tezozómoc señalara como cabecera y lugar donde se recogerían los tributos, con rapidez comenzó a hacer repartición de las tierras acolhuas: a Tlacateotzin señor de Tlaltelolco le fue dada Huexotla y a Chimalpopoca, Texcoco. Al mismo tiempo y tras un largo y terrible sueño, Tezozómoc se dio cuenta que era conveniente matar al sucesor de Ixtlilxóchitl, Nezahualcóyotl, motivo por el que hizo prometer a sus hijos, Maxtla, Tlatoca-Tlixpaltzin y Tayatzin que lo matarían. Tezozómoc no viviría mucho para ver su sueño hecho realidad, el viejo rey moriría al amanecer del año 13 Acatl, luego de un reinado de 180 años. Su cuerpo fue incinerado junto con sus insignias y su funeral se celebró el día 4 Movimiento, ante la presencia de Tlacateotzin, Chimalpopoca, Nezahualcóyotl, Tzontecochatzin, Maxtla su sucesor, Motecuhzoma y Tayatzin.

Maxtla

Tezozómoc nunca imaginó que su muerte traería más problemas a su señorío. Mucho menos que sus hijos Maxtla y Tayatzin se pelearían por la posesión de su imperio. Por un lado, Tayatzin se puso de acuerdo con Chimalpopoca en Tenochtitlan para quitarle el reino a su hermano Maxtla pero no contó con que el criado del rey Maxtla, de nombre Tlalolton, los escuchaba y de inmediato fue a comunicarle a su señor sus planes. Así pues, sucedió que Maxtla sabiendo de las intenciones de su hermano, se desilusionó y se dispuso a ofrecerle un banquete en los palacios nuevos para que su muerte cayera como postre, al tiempo que enviaba a sus guerreros a México para que aprehendieran al rey Chimalpopoca por su traición.

Nezahualcóyotl y Chimalpopoca

Despues de que un tío de Nezahualçyotl fuera apresado, éste último decidió ir a Azcapotzalco a pedir merced para su liberación. Así emprendió su viaje hacia Tlaltelolcoal lado de Chichincatl y Tzontencochatzin, mientras en el camino comentaron de la muerte del señor de Tenochtitlan. Al llegar, Nezahualcóyotl se encontró con la sorpresa de que Chimalpopoca estaba preso y además le pedía algo de comer. Nezahualcoyotl le brindó lo que traía y también le comentó que Maxtla había sido el traidor que lo había mandado apresar. Después de esto, decidió regresarse para Texcoco, junto con la noticia de que Chimalpopoca había muerto en el día 10 Xóchitl, pero no sabía que Maxtla quien lo odiaba, lo perseguía a él y a Tlacateotzin, fue entonces que Nezahualcóyotl y sus acompañantes tuvieron que huir en una canoa, aunque los Tepanecas los alcanzaron en medio de la laguna y los obligaron a regresar a Azcapotzalco, al palacio de Maxtla. A su arribo ante Maxtla, Nezahualcóyotl miró una plaza repleta de gente armada, pero gracias a su inteligencia logró escapar, huyendo hacia Texcoco nuevamente, junto con su hermano. Sin embargo, nuevamente, Maxtla ordenó a cuatro generales que mataran a Nezahualcoyotl. Estos eran Huehuetlilpic, Xochicalcatl, Ixtlahuehuequeti Tlalolpizac, los cuatro caballeros Tepanecas. Llegaron los enviados a Texcoco buscando a Nezahualcóyotl en el palacio de Zilan. Cuando llegaron, Nezahualcóyotl se encontraba jugando a la pelota con uno de sus criados, llamado Coyohuatzin. Éste fue a recibirlos y los condujo a una sala, en donde les ofreció flores, alimentos y bebidas, en tanto Nezahualcóyotl y Zemtzin escapaban por una puerta oculta del palacio. Cuando Maxtla se enteró de que Nezahualcóyotl había escapado otra vez, emprendió una exhaustiva búsqueda y dio órdenes para que lo arrestaran en cuanto lo vieran, prometiendo otorgar al raptor grandes dones y mercedes. Nezahualcóyotl huyo hasta Cuitláhuac, donde habló con Iztamatetlapac. Despues bajó a Xochimilco a consultar con Quetzaltecuhtli. En Culhuacán habló con Quetzalla, luego dio vuelta en Coyohuacan; posteriormente, fue a Xochitepec y a Iztacpantzin. El señor de Texcoco continuó su viaje por Xiuhtepec, Mixquic, Tepopula, Tlalmanalco, Chalco y Huexotzinco; ensguida llegó a Coatlán a casa de uno de sus vasallos llamado Tezoma o Tozmatzin, quien le ayudó a escapar de los Tepanecas cubriéndolo con mucho ixtle. Así que una vez más, Nezahualcóyotl continuó su camino, aunque no se imaginó que de nuevo sus enemigos se acercaban, se escapó entonces con ayuda de una señora que lo cubrió con manojos de chía y al llegar los Tepanecas, la señora les mando hacia otro rumbo. De allí, el príncipe Nezahualcóyotl llegó hasta Tezcotzinco , donde se quedó una noche junto a sus vasallos, Xolotecuhli, Huizilíhuitl, Mitl y Tlatoltzin. En su huída, Nezahualcóyotl no esperaba que dos de sus seguidores, Tlatlotzin y Cohuatlitlatzin, esparcieran el rumor de que iba huyendo de los Tepanecas con rumbo a Tlaxcalla, por lo quese vio obligado a pedir la ayuda de Toteotzintecuhtli, rey de Chalco, para librarse de sus enemigos. Fue así como hizo un camino a través de las montañas para no ser visto. De ahí pasó por Tezcotzinco, luego fue a Metla o Matlaometepec, en donde un caballero llamado Teyxpantzin (o Tecpan) lo alimentó. Posteriormente y ya muy cansado de huir y de esquivar a las tropas de guerreros que lo perseguían, una vez más, Nezahualcóyotl vio venir hacia él a unos Tepanecas de Tlaxcalla y Huexotzinco, por lo que con agilidad se escondió entre unos matorrales de saucos junto a una sementera de maíz, para después continuar en otra dirección, hacia Yahualiuhcan. De ahí pasó por lugares como Cuauhtepec, Calpulalpan, Temalacatitlan y Xaltalixizapocan, hasta llegar a Ahuatepec, donde permaneció por un tiempo, hasta que decidió partir a Texcotzinco, pasando por Zoltepec y Oztotipac hasta llegar a Huexotla, para de ahí partir nuevamente a Chiautla. “Mirad; Tlaxcalla, Huexotzinco, Tula y otras partes, vienen sobre vosotros: el tirano Maxtla se acabará y recobrará él que viene de derecho” Mientras que ellos huían hacia la ciudad y desaparecían.

Los mexicas dominando

Luego que la triple alianza empezara su dominio, los vencedores decidieron restablecer la Excan Tlahtoloayan y comenzaron a tomar posesión de las tierras, Izcóatl o señor o tlatoani de Tenochtitlán comenzó a incitar a los acolhuas (o texcocanos de Nezahualcóyotl) contra su dirigente, con lo que desencadenó una breve guerra de ocho días, en la cual Nezahualcóyotl resultó vencedor y logró entrar a México -Tenochtitlán, luego de lo cual decidió perdonar a Izcóatl y a los tenochas, desaprovechando así la oportunidad de tomar el control del centro de México. En este mismo año, Izcóatl desató una guerra civil contra Tlaltelolco, señorío al que sometió, a la par que inició su expansión hacia el sur, en donde tambien conquistó Mixquic, Cuauhquecholan, Xochimilco (1432) ; reconquistó Cuitláhuac (1433) y también a Cuauhnahuac, en 1439. En 1440, murió Izcóatl y Nezahualcóyotl decidió apoyar a Ilhuicamina Chalchihuiuhtlatonac como nuevo tlatoani, quien en su periodo de gobierno pasó por los altibajos de las guerras floridas (debido a la gran hambruna de 1450- 1454) y también encabezó las grandes oleadas de expansión junto con Nezahualcóyotl, con las cuales llegaron hasta Oaxaca sometiendo las capitales de Cohuaixtlahuacan (Coixtlahuaca) y Tepozcolollan (Tepozcolula), en 1461 y la región de Atezcahuacan en Puebla, en 1463. En 1472, a la muerte de Nezahualcóyotl de nueva cuenta los tenochas tomaron el control de la triple alianza, aprovechando que Nezahualpilli Acamapichtli (segundo hijo legítimo de Nezahualcóyotl) apenas contaba con ocho años y le era imposible tomar el mando.

Acamapichtli

Hijo de Huehue Acamapichtli y de Xicomoyahual. Fue rey de Tenochtitlán por cincuenta años (murió en el 13 Acatl). La importancia de su reinado radicó en el sometimiento de muchos gobiernos como Teohuacan, Amaquemecan, Chalco, Xochimilco, Mixquic, Cuitláhuac, pero sobresalió porque junto con Azcapotzalco venció la alianza de Xaltocan-Cuauhtitlan-Tepotzotlan. Acamapichtli se casó con Ilancueitl y tuvieron tres hijos. El primero y el que sería su sucesor, y maestro de Nezahualcóyotl, fue Huitzilihuitzin. Con esta narración terminan los autores de está original y antigua historia pintada en el Xolotl, por no haber sucedido más, y lo subsiguiente, relata otras historias y relaciones.


Tomado del libro «Códice Xólotl» editado por el Instituto Municipal de la Cultura del H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Baz.

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